Los alumnos de SAFA Bujalance nos hemos congregado en la Iglesia de San Francisco donde hemos venerado a nuestra patrona la Virgen Inmaculada del Voto, que preside la fe de nuestro pueblo y a la que le hemos ofrecido alimentos para las personas más necesitadas de la localidad.
El ambiente, impregnado de incienso y el aroma de los cirios, nos envuelve en una devoción que se remonta cómo nos ha dicho el párroco Don Francisco a 1679 dónde la Virgen intercedió salvando al pueblo de Bujalance de la peste y cómo cada 8 de diciembre al igual que nuestros antepasados se renueva el solemne Voto defendiendo la pureza de María bajo un juramento de fe.
Ante la efigie de la Madre de Dios, vestida de blanco y azul celestial, la hermana María José, nos ha contado que solo existe una Virgen a pesar de los muchos nombres que existen, pero Virgen María solo hay una, y Dios le concedió algo único, ser preservada de toda mancha original desde el primer instante de su Concepción. Su rostro sereno y sus manos juntas nos invitan a la oración silenciosa y profunda que nos ha ido guiando la hermana.
Para finalizar hemos podido pasar por el altar y encontrarnos y encomendarnos frente a la Virgen.
Esta visita no es solo una invitación, sino un homenaje vivo a una tradición inquebrantable, una pausa en el tiempo que nos conecta con todas las generaciones que, año tras año, han acudido a este mismo templo para postrarse ante su patrona y protectora.
Al salir de la iglesia, llevamos con nosotros la bendición y el consuelo de la Inmaculada. Que la Virgen Pura, ejemplo de toda virtud, interceda por nosotros y nos guíe siempre al encuentro con su Hijo, Jesucristo.
¡Viva la Pura y Limpia Concepción de María!

