«No hemos venido aquí a añadir más tareas a nuestra agenda, sino a quitarle ruido al corazón. San Ignacio de Loyola decía que ‘no el mucho saber harta y satisface el ánima, sino el sentir y gustar de las cosas internamente’. Hoy, nuestro Centro no es solo un lugar de libros; es un lugar de encuentro contigo mismo.»
El pasado martes, nuestro alumnado vivió una jornada diferente. En medio del ajetreo habitual de libros, exámenes y cambios de clase, recibimos la visita de Chema Tejedor, jesuita perteneciente a la compañía de Jesús, quien nos propuso algo que hoy en día parece un acto de rebeldía: detenerse y hacer silencio.
La actividad, dirigida a los alumnos de FP no fue una charla convencional. Bajo el espíritu de la espiritualidad ignaciana, el encuentro se transformó en un pequeño retiro diseñado para conectar el mundo académico con el mundo interior.
Chema comenzó invitando a los jóvenes a «bajar de la cabeza al corazón». Con un lenguaje cercano y directo, recordó que, en un mundo saturado de notificaciones y pantallas, el silencio no es un vacío, sino un espacio lleno de posibilidades para encontrarse con uno mismo y con Dios.
En nuestra futura capilla, a través de una meditación guiada, los alumnos recorrieron tres etapas fundamentales: La Presencia, El Agradecimiento y La Mirada
A continuación en otra sala continuaron con un pequeño retiro que sirvió para parar, reflexionar y dar importancia a las cosas que tienen sentido. El retiro concluyó con un breve diálogo donde se destacó que la espiritualidad no nos aleja del mundo, sino que nos devuelve a él con más ganas de ayudar.
Agradecemos profundamente a Chema, su tiempo, su escucha y su capacidad para recordarnos que, para llegar lejos en los estudios y en la vida, a veces es necesario sentarse un momento a solas con el corazón.


