El día 30 de enero de 2013 estaba citado para recoger el diploma de distinción de PREMIO EXTRAORDINARIO FIN DE CARRERA TITULACIÓN OFICIAL DE INGENIEROS DE MONTES, otorgado por la Universidad de Córdoba a propuesta de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes, en el salón de actos de los Colegios Mayores de Córdoba. Fue un acto emotivo donde se reconoció la labor educativa de los profesores que se habían jubilado ese mismo año y de los alumnos que con su esfuerzo lograron obtener el mejor expediente de su titulación. En definitiva, se premiaba la excelencia de aquellas personas que se habían dejado la piel en el ámbito universitario con el objetivo final de aportar lo mejor de sí mismos a la sociedad. A la vez que caminaba al escenario vi pasar mi vida ante mis ojos buscando las razones que me habían hecho llegar hasta allí. Recordé aquellas personas, instituciones y valores personales que habían influido en mí para crecer como persona y profesional hasta lo que soy actualmente.

 

 

 
Hasta que he llegado a mi meta universitaria he pasado por varios centros de enseñanza. La educación primaria la realicé en el Colegio Público Virgen del Voto, donde conocí a mis amigos de la infancia inseparables a lo largo de los años.
 
Sin embargo, el punto de inflexión de mi vida personal y profesional tuvo lugar en el Centro SAFA de Bujalance, donde cursé mi educación secundaria. Fue en esta institución donde desperté completamente mi interés en el conocimiento científico y natural gracias a los profesores que impartían las asignaturas de Conocimiento del Medio, Física, Química, Biología, Dibujo Técnico, Tecnología… Además, crecí como persona gracias a los profesores de las asignaturas de Ética, Historia, Lengua, Inglés, Francés… La cercanía mostrada por todos los componentes de SAFA de Bujalance hicieron de mi una mejor persona y me inculcaron unos valores que rigen mi vida. Todo ello, ha hecho que les recuerde como profesores, pero lo que es más importante es que los siento como amigos.
 
La situación que vivimos hoy día hace que se le dé más importancia a los factores económicos que a los educativos y humanos. Las personas crecemos según influencias vitales, según la educación recibida. Hay que darle importancia a lo que de verdad la tiene dejando de lado cuestiones superfluas. Nuestro país necesita inculcar a las nuevas generaciones, a través de la educación, valores humanos tan necesarios como la capacidad de esfuerzo, el respeto, el interés intelectual y el agradecimiento. Sólo si hacemos un buen trabajo a través de la educación podremos tener un futuro esperanzador sin violencia, ni fraudes ni corrupción. 
 
Por último, resaltar la impecable labor que está realizando la institución SAFA con todos sus alumnos, favoreciendo que las nuevas generaciones de nuestra sociedad consigan hacer de este planeta un mundo mejor.
 
Juan S. Casado Yebras
Ingeniero de Montes