Nuestro alumno de 3º de ESO, Francis Castilla, nos informa sobre la reciente excursión al Parque de las Ciencias de Granada.

El pasado martes 1 de febrero, varios alumnos de 1º, 2º y 3º de ESO visitaron el Parque de las Ciencias de Granada. Salimos de Bujalance a las ocho y media. El viaje estuvo bien, un poco cansado debido a la larga distancia que había desde Bujalance, unas dos horas en autobús...



 

Tras llegar allí, nos ofrecieron una charla sobre lo que nos depararía la visita. Después, acompañados de nuestros profesores, visitamos la sala de prevención de riesgos laborales, donde vimos cómo podía afectar un terremoto, conducir bajo los efectos del alcohol, subir a un andamio con los cascos o ver cómo se estrella un coche.

Acto seguido fuimos a ver las salas del cuerpo humano, donde podemos ver cosas como el nacimiento de un bebé u otras curiosidades como nuestro peso en agua, nuestra temperatura corporal en distintas partes del cuerpo o un corazón de ballena de verdad; y la de animales muertos, donde había estatuas a escala real de ejemplares de animales como jirafas o elefantes.


Tras estas visitas ya mencionadas, nos dirigimos a un taller llamado Al-Ándalus donde nos explicaron varias cosas y aprendimos a hacer un azulejo de la época, lo decoramos a nuestro gusto con formas geométricas y nos los llevamos a casa.


Seguimos nuestra estancia visitando el mariposario tropical donde el clima en la sala era como la selva de las amazonas y allí vimos a mariposas propias de su hábitat en libertad por toda la sala, por suerte no eran peligrosas, las otras estaban encerradas.


También vimos un espectáculo de aves rapaces y otro en el planetario sobre la evolución del universo y como se dio la vida en la Tierra. Para finalizar la visita subimos a la torre que presidía el recinto, una torre de 50 m de altura cuyo mirador al que subimos se encontraba a 37m para bajar después por escaleras.


Después de tanto trote por el recinto, nos paramos a comer y a dar una vuelta por el patio principal donde estaba, además de la torre, cosas como un laberinto, un ajedrez gigante, juegos simples como el 4 en raya o formas de transformar distintos tipos de energía con el sol o el agua.


Por último nos paramos a comprar nuestros regalos y nos fuimos de allí sobre las cuatro y media para estar aquí cerca de las siete. Después de esto nos encontramos con buenas sensaciones y atraídos un poco más por la ciencia. Fue una bonita experiencia donde no hubo ningún percance y todo ello acompañados por los maestros.